Prostitutas en lisboa prostitutas en europa

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El Servicio de Extranjeros y Fronteras de Portugal ha detectado a mujeres que habían aterrizado en Italia o Alemania, mientras que la prensa brasileña se ha hecho eco de mafias que las introducían a través de países del este de Europa.

Procuran que vengan arregladas y les dan unas lecciones para que sepan responder a la policía. Desde allí, son transportadas a los clubes por carretera. Hay casos de chicas que tienen que comprar ropa con la marca del propio club. La asociación viguesa Alecrín también denuncia que hay locales que les cobran euros por empadronarlas o 1. A un ritmo, eso sí, que puede alcanzar los 30 servicios por noche.

La embajada de Brasil en Lisboa denuncia la facilidad de las mafias para captar a personas y prostituirlas en España o Portugal. Un estudio del Servicio de Extranjeros y Fronteras de Portugal SEF realizado con mujeres que ejercen la prostitución en clubes lusos revela que el perfil de las brasileñas es el siguiente: La afinidad lingüística las ayudó a elegir Portugal como destino, aunque muchas habían entrado desde España.

Ramón Esteso, responsable de inclusión social de Médicos del Mundo, considera en cambio que las brasileñas que ejercen la prostitución en España viajaron principalmente en avión hasta Lisboa y Oporto, para después entrar en nuestro país.

Acodada en la barra de un decadente club del centro lisboeta, quiebra el estereotipo trazado hasta el momento: La melena lisa y rubia de Viviane flanquea su rostro enjuto. No quiere volver a Sao Paulo porque es inseguro, aunque sueña con traerse a su pequeña hija y a su madre. Es muy raro verlas, pese a que hay mujeres que prefieren estar a la intemperie con tal de poder elegir al cliente. Hay quien logra zafarse de sus explotadores, que pueden ser los encargados de traerlas a Europa o los propios responsables de los clubes.

En ocasiones, cuando cuentan con documentación pero el visado ha vencido, recurren a la excusa de la lavadora: Si lo consiguen, las mujeres se enfrentan con otro problema. Trabajan y duermen en el club, ajenas a los usos y costumbres del nuevo mundo al que pertenecen. Católicas, evangélicas, espiritistas… Brasil es una tierra donde el peso de la religión es palpable. Lo mandan todo a su país, donde sus familiares viven como reyes, y parece que tienen que mantener a medio pueblo.

Se vinieron a España para triunfar y hacerse ricas, por lo que no pueden volver con las manos vacías. Vuelvo para estar al lado de mi gente, aunque sea pobre. Pero cuando llegan y se recomponen, se preguntan: En este caso, el motivo del viaje tal vez no sólo sea el dinero, como sugiere la responsable de una entidad que trabaja en la rehabilitación de prostitutas. Después de insistir en el drama que viven, lejos de su país y en condiciones que nunca se habían imaginado, alza la vista y concibe con sus ojos una interrogación.

Las captan en Brasil, ofreciéndoles contratos en el sector servicios o como prostitutas, sin imaginarse las condiciones infrahumanas en las que van a ejercer la prostitución. Muchas no se habían acostado antes por dinero, pero por un puñado de billetes se aventuran a dejarlo todo para venirse a nuestro país. Llegan a través del aeropuerto de Madrid, pero también de Lisboa, Oporto y otras capitales europeas.

Es entonces cuando son trasladadas a los clubes, puerta de entrada a su infierno personal. Muchas veces no saben con certeza dónde se encuentran, una confusión que se ve acrecentada por el aislamiento que sufren, pues permanecen encerradas en locales que suelen estar alejados de los centros urbanos. Una vez allí, las mujeres suelen estar durante 21 días para, posteriormente, ir pasando de un local a otro. Carla relata que no fue capaz de acostarse con un cliente durante los primeros días en España, por lo que el dueño comenzó a intimidarla.

Lejos de esa pesadilla, reconoce que necesitaba consumir alcohol y drogas para soportarlo. Denunciar implica reconocerse ante la Policía como irregular y enfrentarse a un proceso de expulsión, a la vez que se sienten desamparadas ante la ley. Nos dicen que tienen miedo y se ponen nerviosas. Otras fuentes consideran que la cifra de indocumentadas es muy superior. En su huida, recurren a cualquier escondrijo para evitar ser arrestadas, desde un armario hasta los bajos de una cama.

Temen a su explotador, pero también a las fuerzas del orden. Carla lo consiguió, pero no a cualquier precio. Aquí maduré mucho, pero con sufrimiento. Una chica puede cobrar unos 50 euros por servicio, euros por salida y entre y euros por noche, aunque depende de los locales y las condiciones a las que estén sometidas. Una vez saldada la deuda, las mujeres pueden regresar a su país o quedarse en España como irregulares, puesto que lo habitual es que hayan llegado con un visado de turista de tres meses.

Algunas vienen por temporadas, intermitentemente, durante años. Otras siguen prostituyéndose y, al estar libres, se someten a la disciplina que marcan los dueños de los clubes: Policía y ONG reconocen que es difícil que una mujer abandone la prostitución para ganar un exiguo sueldo como cuidadoras o empleadas del hogar. Son muchos los factores que provocan que sigan ligadas a la prostitución y es entonces cuando entran en escena las asociaciones de ayuda a víctimas o en defensa de las prostitutas, que suponen para ellas un haz de esperanza.

Hay otra alternativa, pero no siempre es bienvenida: Una experta en trata de mujeres con fines de explotación sexual que prefiere omitir su nombre asegura que la mayoría sabía que iban a ejercer como prostitutas, pero fueron engañadas respecto a las condiciones.

El engaño no se da tanto en la actividad que vienen a ejercer como en las condiciones de ejercicio de la actividad y en el valor de la deuda que tienen que pagar.

Mientras no la saldan, muchas veces les retienen el pasaporte, no les dejan tener plena libertad de movimiento e incluso las amenazan. Si no quieren trabajar tantas veces como les dicen, les pegan o las amenazan personalmente o a sus familias. Cuando les golpean, nunca es en el rostro, para que no queden marcas y perjudiquen el trabajo.

Verificamos, en algunos pocos casos, violaciones. Y conozco a chicas que se engancharon a la cocaína para soportar el ritmo de trabajo. Pasados tres meses de su estancia en España, se quedan como irregulares y siguen en una situación de vulnerabilidades sujetas a la explotación. Las que quieren dejar la prostitución no encuentran mejores posibilidades por su irregularidad. El dinero conseguido en esas actividades no es suficiente para seguir enviando dinero a sus familias, lo que las hace seguir en la prostitución.

Entienden la venida a España, por medio de terceras personas, como una estrategia migratoria, aunque sea ejerciendo la prostitución. Podemos identificar, grosso modo , dos momentos de explotación. El primero, cuando las mujeres llegan a España, donde todo el dinero que ganan es para los dueños del club o del piso, hasta que consiguen saldar la deuda.

Después de saldarla, los dueños se quedan con un porcentaje de lo que ganan, sea en servicios sexuales, sea en lo consumido en copas por los clientes. Existe otro contexto en que se verifica la explotación sexual de mujeres brasileñas que no fueron traídas a España por redes de trata.

En este caso, buscaron por sí solas ejercer la prostitución en clubes o pisos. Eso no quita que sean o hayan sido explotadas en esos clubes, pero no podemos definir a esas mujeres como víctimas de trata y sí como mujeres explotadas sexualmente. Luego, ocurrió lo mismo allí y comenzaron a utilizar París como vía de entrada en Schengen, para trasladarse posteriormente a España.

Tras aterrizar, viajan en tren o por carretera, tanto en coche como en bus. O las van a buscar o ellas poseen instrucciones de cómo llegar a España. Una vez en España, son sometidas a rotación, es decir, comienzan a ser trasladadas de club en club.

En Badajoz, por ejemplo, son mayoría tras las rumanas, como pudimos comprobar en varios locales situados en las afueras de la ciudad extremeña. Los responsables de esa investigación también percibieron la inserción en la prostitución de chicas de clase media, quienes son reclutadas en su lugar de origen por los contactos de las mafias en Brasil, por mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución que ven reducida su deuda o reciben una compensación económica a cambio e incluso por sus propios familiares.

Podría pensarse que todas son pobres, pero no siempre es así. Frecuentemente, lo que impulsa a las mujeres a viajar a Europa es mejorar su calidad de vida, por lo que aceptan propuestas de trabajo bien remunerado. Allí trabajaban, sobre todo, en el sector servicios: Viajan solas o en grupos reducidos, procuran evitar sospechas y portan una bolsa de viaje facilitada por las mafias, compuesta por el pasaporte y el visado, el billete de avión, la reserva de hotel y la cantidad de dinero que solicitan las autoridades españolas para poder entrar en el país.

Así, gracias a la cobertura legal que les brindan las redes, viajan como turistas o con falsos contratos de trabajo. Incluso puede llegar a formalizarse ante notario, tal y como relata la Guardia Civil en el informe http: Las encerraron en un piso y, como se resistían a ejercer la prostitución, les pegaron palizas hasta que accedieron a ir al club", asegura Beatriz Cercas, asesora jurídica de la Asociación de Derechos Humanos de Extremadura.

Amenazas de muerte "Nunca terminas de pagar. Y que si intentaba huir, también me mataría a mí". No fue capaz de cumplir órdenes y estuvo 15 días sin poder acostarse con un cliente. Quería volver a mi país, pero no podía". Carla, lejos de las garras de su explotador, recuerda ahora que su experiencia fue "horrible y tenebrosa".

Sumida en una crisis depresiva, tenía que recurrir a las drogas para soportarlo todo. Creía que estaba en el propio infierno e incluso intenté suicidarme". El dueño del club donde estaba ella se encargaba puntualmente de minarla psicológicamente. Hay redes que sólo se dedican a traficar con personas prostitutas o no , otras que compran a las mujeres y las explotan sexualmente en clubes y también existen mafias que reclutan a las chicas, las ponen a trabajar en sus propios locales y, si lo estiman oportuno, las revenden.

Tres meses para saldar su deuda "Les dicen que van a ganar mucho dinero en tres meses, pero nunca les dicen si van a salir del club o si lo tienen prohibido, si lo pueden dejar cuando quieran, si van a pagar un alto precio por el alquiler de las habitaciones donde duermen o si las van a ir rotando", añade Cercas, quien deja claro que el explotador no siempre es el dueño del club.

La teoría, para algunas, pinta bien, pero a veces la realidad que se encuentran es bien distinta.

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Hay servicios paralelos que suelen dar mucho dinero como, por ejemplo, las copas. Carla, lejos de las garras de su explotador, recuerda ahora que su experiencia fue "horrible y tenebrosa". La prostitución en Portugal es legal, pero es ilegal que un tercero se beneficie de promover, favorecer o facilitar la prostitución de otra persona. La prostitución es un negocio, donde se busca el lucro por encima de todo.

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La Sociedad Abolicionista de Sin embargo, las mujeres, siempre bajo tutela masculina, sólo sabían del sexo sus consecuencias: Miedo a los explotadores, pero también a denunciar Carla relata que no fue capaz de acostarse con un cliente durante los primeros días en España, por lo que el dueño comenzó a intimidarla.

Escorts y putas portugal: Los propios espacios de ejercicio de prostitución no siempre son ocupados por todas las nacionalidades. Encuentra chicas para Falta:. Las condiciones de trabajo. Introducción "Te prometen el cielo y la tierra. Vete a España, que vas a ganar mucho dinero.

Carla, engatusada con tales promesas, decidió venirse a nuestro país, donde no tocó el cielo ni besó la tierra, pero supo qué es el infierno. Cada año, cientos de brasileñas como ella son captadas por mafias que las empujan a una odisea trufada de engaños, maltratos y explotación sexual.

Sólo en Europa hay La calle es sobre todo para travestis o transexuales. Así funcionan las rutas de la prostitución brasileña en España. Una vez en España, son sometidas a rotación, es decir, comienzan a ser trasladadas de club en club.

En Badajoz, por ejemplo, son mayoría tras las rumanas, como pudimos comprobar en varios locales situados en las afueras de la ciudad extremeña. Los responsables de esa investigación también percibieron la inserción en la prostitución de chicas de clase media, quienes son reclutadas en su lugar de origen por los contactos de las mafias en Brasil, por mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución que ven reducida su deuda o reciben una compensación económica a cambio e incluso por sus propios familiares.

Podría pensarse que todas son pobres, pero no siempre es así. Frecuentemente, lo que impulsa a las mujeres a viajar a Europa es mejorar su calidad de vida, por lo que aceptan propuestas de trabajo bien remunerado. Allí trabajaban, sobre todo, en el sector servicios: Viajan solas o en grupos reducidos, procuran evitar sospechas y portan una bolsa de viaje facilitada por las mafias, compuesta por el pasaporte y el visado, el billete de avión, la reserva de hotel y la cantidad de dinero que solicitan las autoridades españolas para poder entrar en el país.

Así, gracias a la cobertura legal que les brindan las redes, viajan como turistas o con falsos contratos de trabajo.

Incluso puede llegar a formalizarse ante notario, tal y como relata la Guardia Civil en el informe http: Las encerraron en un piso y, como se resistían a ejercer la prostitución, les pegaron palizas hasta que accedieron a ir al club", asegura Beatriz Cercas, asesora jurídica de la Asociación de Derechos Humanos de Extremadura. Amenazas de muerte "Nunca terminas de pagar. Y que si intentaba huir, también me mataría a mí". No fue capaz de cumplir órdenes y estuvo 15 días sin poder acostarse con un cliente.

Valentina, de 22 años, había sido destripada de la misma forma con un cuello de botella roto. Muchas veces no saben prostitutas en lisboa prostitutas en europa certeza dónde se encuentran, una confusión que se ve acrecentada por el aislamiento que sufren, pues permanecen encerradas en locales que suelen estar alejados de los centros urbanos. El permiso expira justo cuando han terminado de pagar lo acordado y no ven otra salida que seguir prostituyéndose en España, pero en este caso en situación irregular. Vete a España, que vas a ganar mucho dinero. Si no quieren trabajar tantas veces como les dicen, les pegan o las amenazan personalmente o a sus familias. No quiere volver a Sao Paulo porque prostitutas cáceres prostitutas cracovia inseguro, aunque sueña con traerse a su pequeña hija y a su madre.

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