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Martine sigue vendiendo sexo. Ella dice que la pensión del Estado holandés por sí sola no es suficiente para vivir. Louise abandonó el trabajo a causa de la artritis. Martine dice que le gustaría retirarse, pero no puede permitírselo. El documental la muestra en el trabajo, encaramada en un taburete en medias, portaligas y tacones aguja de charol. Los jóvenes que pasan por allí, algunos de ellos en despedidas de soltero provenientes del extranjero, se burlan de ella por ser vieja.

Ella se ríe como lo hace con todo y dice que no le importa. Ella dice que los tiempos han cambiado: Deberían andar en bicicleta como los holandeses, en vez de beber todo el día". Ella se especializa en esclavizar a hombres mayores. Parece que ha encontrado un nicho en el mercado del fetichismo.

Sabemos cómo hablar con ellos y sabemos cómo hacerles reír también". Martine dice que tiene suerte de estar viva: Cuarenta y pocos años, rubia, de mediana estatura. De allí viene la mayoría de los clientes que llegan en busca de sexo barato. Pero eso puede resultar peligroso. Ése es el motivo por el que desde hace poco cuelgan allí carteles que pretenden frenar a los inconscientes.

Los carteles muestran una mujer en minifalda, a veces con una calavera, y otras con un rostro normal. Otros carteles se refieren a la delincuencia relacionada con la prostitución.

La persona que ha ideado esta iniciativa es Simona Kmonickova. Es viernes por la tarde y esta mujer de 41 años regresa a casa con sus dos hijas Adela y Barbora de clase de baile. Se mudaron a un barrio de viviendas en propiedad en la parte norte de la ciudad. Sin embargo, pronto apareció la cara amarga de ese sueño: Desde entonces tiene miedo por sus hijas:

Deberían andar en bicicleta como los holandeses, en vez de beber todo el día". Ella se especializa en esclavizar a hombres mayores. Parece que ha encontrado un nicho en el mercado del fetichismo. Sabemos cómo hablar con ellos y sabemos cómo hacerles reír también". Martine dice que tiene suerte de estar viva: Me senté en la cama y sentí que debajo de la almohada había escondido un cuchillo enorme". Las hermanas dicen que " Meet the Fokkens " ha servido para cambiar actitudes y que algunos abusos fueron sustituidos por el respeto.

Y mientras Martine se come los restos de pastel de crema de Louise, y comparte un bocado con uno de sus tres chihuahuas que hace equilibrio sobre su hombro, jura que no lo habría hecho de otra manera. Image caption Entre las dos suman un siglo de experiencia en la prostitución. Objeto durante años de una transacción comercial de la que ya se han jubilado, su humanidad se impone como sujeto de una vida que suma desengaños, necesidad y, por qué no, momentos buenos.

En esa ciudad, el Barrio Rojo intenta encontrar un futuro que supere la degradación en la que sobrevive, porque la estrella del romanticismo, si es que el amor existe cuando se paga por él, hace mucho tiempo que se apagó, arrumbada por las mafias y la desprotección. Ellas fundaron 'The Little Red', 'La Lucecita Roja', el primer sindicato independiente de prostitutas, a través del cual denunciaron el trabajo forzado por los proxonetas y la trata de blancas, en cuyo circuito caen sobre todo "mujeres provenientes de los Balcanes".

Pero ya no es así. Los sentimientos han abandonado el Barrio Rojo hace mucho tiempo", lamentan. Le arrastraron la necesidad y su marido.

Ella tenía 20 años, tres hijos y trabajo: El marido de Martine no tenía trabajo y Louise le ofreció limpiar las cabinas. Tras llamar la atención de algunos clientes, cambió la escoba por los tacones de aguja. Después de hablarlo mucho, le pareció bien", recuerda Martine. Los años las hiceron inmunes a las burlas de los jóvenes que las comparaban con las veinteañeras del escaparate próximo. No olvidan, en cambio, que fuesen sus vecinos quienes contasen "aquello" a sus hijos cuando todavía ellas no se habían atrevido a decírselo.

Ella nunca recriminó a su madre que parte de su infancia transcurriese en un centro de acogida. En su caso, la tolerencia viene en los genes. Cuarenta y pocos años, rubia, de mediana estatura. De allí viene la mayoría de los clientes que llegan en busca de sexo barato. Pero eso puede resultar peligroso.

Ése es el motivo por el que desde hace poco cuelgan allí carteles que pretenden frenar a los inconscientes. Los carteles muestran una mujer en minifalda, a veces con una calavera, y otras con un rostro normal. Otros carteles se refieren a la delincuencia relacionada con la prostitución. La persona que ha ideado esta iniciativa es Simona Kmonickova.

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Prostitutas alemanas gemelas prostitutas Martine emite murmullos de aprobación mientras Louise canta una vieja canción sobre las familias obligadas a huir durante la Segunda Guerra Mundial. Escorts y putas alcala de henares whatsapp en Madrid: Éramos creativas y teníamos sueños", dice Martine. Adela y Barbora ven una serie infantil, mientras su madre, Simona, recoge la mesa. Se estima que en Berlín hay unas prostitutas no hay datos oficiales y que la tendencia es al alza, muy al alza. Cuarenta y asociaciones prostitutas trucos de prostitutas años, rubia, de mediana estatura.
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